I used to hate this song. But when Mom told me that Daisy was dead, it was the first thing that came into my mind. Picturing Daisy running her ass off, like there was nothing in front of her; like the night I saw her really scared, panicked. We won't ever yell your name again. Now you're going to meet Enzo and Doddy, where you will all become eternal.
miércoles, junio 28, 2017
miércoles, mayo 27, 2015
Bienvenidos
Y así, con las tres llamadas de rigor, con cinco años más de experiencia en el tema de la 'dramaturgia', con la grandeza de la canción que conforma la banda sonora de la muestra, con la declaración de que "no hay lados oscuros en la luna; toda es oscura", con la certeza de que "te vas a arrepentir, pero yo ya no voy a estar ahí", y tras un largo tiempo de estar desocupado, este inmueble abre nuevamente sus puertas, y levanta el telón de un sólo golpe a penas finaliza el segundo 'tarolazo' de la pieza musical que acompaña a los actores en escena.
La obra tiene promesa en la cuestión del espectáculo, y tiene un futuro prominente en cuanto a la carga sentimental que contiene. Es una montaña rusa de emociones, que van de la depresión, el coraje, la negación y la calma en segundos. Sin duda, una puesta escena nueva, pero ya característica de lo que este teatro está acostumbrado a albergar. No, usted no está pasando por un 'deja vú'.
Pero no se deje engañar. Considere que ahora los papeles están invertidos. Esta vez el villano sí es 'el villano' y la dama sí es 'la dama'. Ambos personajes, anticipados por la crítica que sigue la carrera del escritor, donde sólo faltaba el momento de verlos en el escenario para corroborar su reseña previa del drama que se avecina.
Esto es, la bienvenida de nueva cuenta al (mal) teatro inventado y al drama innecesario. Que disfruten la función. Comenzamos.
(La obra inicia desde el minuto uno con seis segundos).
lunes, enero 12, 2015
Quizá
Puede que esté equivocado, pero creo que finalmente te superé. Vos seguís igual de hermosa que antes, o más, pero no sé, chá no siento lo mismo cuando te veo. Ahora sólo 'estás bien' y chá. Me acabo de dar cuenta, y me dio risa.
martes, abril 01, 2014
Vos y yo
La atracción está achí, sobre la mesa: chó te gusto a vos, y vos me gustás a mí. No hay que decirlo para saberlo. Tus comentarios y bromas podrían significar para mí lo que para los demás parece obvio, pero chó sé qué es lo que pasa en realidad. Porque, ¿sabés una cosa? Vos tuviste razón, aquecha vez que dijiste: "mmm, sí que sos muy pequeño para mí". Y sí, vacha que lo soy.
No solamente mido aproximadamente unos 13 centímetros menos que vos, sino que además soy casi dos años más chico que vos. Y eso no es nada, a nivel de atracción también hay una diferencia. Mientras a ti te mandan flores y te buscan 27 sujetos distintos cada día, yo únicamente resulto atractivo para tres chicas, y a decir de mis amigas, ninguna de echas es bonita. Qué bárbaro. Y esa es sólo la cuestión física.
Pero si de dimensionar la altura hablamos, también soy más pequeño que vos económicamente hablando. Mi familia jamás tendrá las riquezas que tiene la tucha, ni cerca. Vamos, tan sencicho como comparar mis apechidos con los de vos; decir los lugares que visita tu familia cada fin de semana, en comparación con los de la mía. La ciudad natal de tus padres y los míos; lugar de residencia; los amigos de nuestros padres; festejos; la gente con la que vos te codeás; en fin; para vos esto es un juego.
Con relación a ese mismo tema, está la cuestión de las aspiraciones. Pongamos la situación de lo que vos podés aspirar si te casás con alguien de tu clase social, y la hipotética situación de lo que aspirarías de estar conmigo. Es una burla. Tus padres ni siquiera te permitirían que malgastaras tu futuro relacionándote con alguien como chó, que no viene de ninguna familia acomodada, que no va a ningún lado, que no es dueño siquiera de la casa en la que vive. Qué vergüenza.
Después, podemos agregar la perspectiva política. ¿Qué clase de hombre no posee una corriente política? ¿Cómo es posible que no se identifique con ningún color? Ni siquiera con el de oposición al nuestro. Imagináte. Sería una vergüenza para tu familia que vos decidieras estar con alguien que no milita para el partido político tradicional en la familia; que no milita para ninguno; es más, que la política le parece cada vez más burda e irreversible, y eso gracias a que trabaja para los mismos sujetos que la conforman; eso mismo, un peón.
Y chá por último, poné la visión sobre la Iglesia. Imagináte lo que pensarían tus padres de un tipo al que no le gusta ir a misa ni siquiera cuando es en honor a alguien que facheció. Qué barbaridad. Olvidáte de la comida familiar los domingos después de acudir a la Iglesia; o al menos olvidáte de que esté tu pareja con vos. Olvidáte de casarse por la Iglesia, sacrilegio en tu familia.
Muy por debajo de lo que tus padres esperan de tu novio/prometido/esposo. En efecto, "muy pequeño para vos". Un verdadero desperdicio, pudiendo ser feliz con semejante hombre de altura en toda la extensión de la palabra: 1.88 metros de estatura, dos años más grande que vos, bechísimo, fornido, empresario, hijo de cualquier apechido que integra el catalógo de personajes adinerados en esta ciudad; con la misma visión política que vos, vamos, militante del mismo partido; crechente en la religión; dueño de media ciudad; conocedor del mundo; el hombre perfecto.
Viste? Y vos que preferís seguir jugando a la princesa y el mendigo. Andá arriba y dejá de jugar, boluda. Que acá no hay nada que podás ver sin voltear abajo.
Y, ¿sabés qué es lo más gracioso de todo? Que ni siquiera estoy seguro de nada de esto.
sábado, marzo 22, 2014
Unas por otras
El otro día, señalando a una morra hermosa, el Pablo me preguntó: "¿qué harías si cada mañana esa morra te despertara y te dijera: 'ya te preparé el café, mi amor'"? Obviamente me cagué de risa, y respondí: "lloraría de felicidad".
El punto es que su pregunta me hizo pensar en que yo ya tuve eso, si podemos llamar 'tener' a ese tipo de detalles que a mí me matan. Y no es por la cuestión de que las mujeres me 'sirvan', son simplemente los detalles, como cuando yo hice de comer para cualquiera de ellas, se siente bien recibirlo de vuelta; en fin.
Ya hubo una morra que me despertaba todas las mañanas, ya fuera en su departamento o en mi casa, para decirme casi con las exactas palabras que usó el Pablo, que ya estaba listo el café; incluso muchas veces me hizo chilaquiles y otro tipo de desayunos. Y estuvo muy bien, pero sólo tuve eso una vez, y con esa vez me bastó para entender que hay que cambiar unas cosas por otras.
Todo ese tipo de detalles que la Lulú tuvo, eran directamente proporcionales a su locura, frenesí, control, celos, paranoia, inseguridad, etcétera. Además ella no era tan hermosa como todas las demás morras de las que he sido novio. See the point? Unas por otras. Tristemente, todo el tiempo que estuve con ella, al ver a otra chica más guapa, pensé que a lo mejor podría estar con alguien más. Y mientras estuve con las otras morras, pensé que me faltaban esos detalles. You got to choose. A veces es así.
Es como una especie de balance interno, en cuestión de gustos, porque no se puede tener todo. Y ahora que no estoy con nadie, y que me esforcé por estar con alguien, puedo entenderlo. De todos modos, a mí me sale buenísimo el café.
lunes, febrero 24, 2014
Turning point
Life is about turning points. At least that's what I learned. Evidentemente en esos 'turning points' hay una especie de pausa en la que nosotros decidmos cuál camino tomar.
Es como cuando en 'No country for old men', Llewelyn se topa con una mujer en la alberca del motel, y ella le ofrece una cerveza. Él responde que "ya sabe a lo que una cerveza conduce". Eventualmente, los narcotraficantes mexicanos lo alcanzan, y muere; una gran escena, que por cierto no se ve. Si él hubiera hecho caso a sus propias palabras, probablemente habría seguido con vida, pero la película habría tomado otro sentido, porque esa no era la intención; en fin. Mi idea es que la vida es sobre 'puntos de giro'.
En mi caso, he tenido algunos claves. Por ejemplo, si yo hubiera decidido no ir al 'Mango' aquella noche de diciembre, no habría pasado por una de las experiencias más enriquecedoras (en muchos sentidos) de mi vida. Sólo levantarme del sillón aquella madrugada, llevó a una infinidad de cosas que hasta la fecha sostengo como un parteaguas en mi vida.
Igual la primera vez que me arrestaron. Si no hubiera decidido acompañar a la Caro, habría dormido tranquilamente, mientras ella se hubiera quedado atorada en medio del río que recorría la avenida Reforma aquella noche. Por supuesto que no fue así y una vez habiéndola dejado en su casa, cuando la lluvia calmó, me quedé dormido al volante en un semáforo con el carro en marcha por más de 30 minutos (según la declaración de los oficiales; seguramente, pues), y así fui arrestado por manejar 'temerariamente'.
Y qué tal la segunda vez que me arrestaron. Estábamos a unos metros de mi casa, y el Gordo decide que quiere ir a un bar. Minutos después y a causa del alcohol, lo olvida. Terminamos comiendo pizza, y es ahí donde nos encontramos al Adrián, quien nos invita a la Política. Al volver de ahí, el resto es historia: arrestado por irreverente, en la puerta de mi casa. Qué bárbaro. Si hubiera mandado al carajo al Gordo, nada habría pasado. Pero es que de eso se trata: de que pase.
Como cuando choqué. La clave está justo en el momento que decidimos ir a platicar con 'las morras de aquella mesa'. Algún día tendré los huevos para contar lo que pasó. Por ahora sólo puedo decir que de haberme detenido cualquiera de las dos veces que pensé en comprar café y tacos, otra historia estaría contando. Pero no, es el chiste. Si no me hubiera casi matado, seguiría siendo irresponsable, inmaduro, probablemente no me habría reencontrado conmigo mismo después de años, seguiría siendo altanero, reclamándole a la vida algo que ni me debía; no habría visto que tenía todo y casi lo pierdo por una tontería. No sé por qué me dieron una segunda oportunidad, pero gracias.
O la noche que terminé en el departamento de la Lulú. Si no hubiera decidido tomarme esa última cerveza, habría dormido solo y probablemente no habría sucedido nada. Pero me quise quedar, y a ella se le ocurrió llamar.
Y es lo que me lleva al último 'turning point' de lo que he vivido. Esa noche, justo la noche que todas mis esperanzas en que un matrimonio pudiera funcionar se rompieron, me puse pedo —y ni tanto— y decidí brincarme la barra para hacer justamente lo que siempre estuve cuidando: no romper la relación cliente-bartender. Pero así era, tenía que salirme de mi zona para saber qué se siente brincarse la barra y cagarla, hacer el ridículo —y ni tanto, porque al principio yo tenía el control de mis sentimientos, el pedo fue cuando no los tuve y volví a ser cursi—, y que me batearan por querer hacer las cosas bien después de años, en lugar de seguir siendo un cabrón. Sólo para conocerme más, en otro lado de mí, uno que se tropieza y se cae, pero en otro terreno. Y luego se levanta, se limpia las rodillas y sigue caminando porque sabe que en realidad no se cayó, sino que nada más le dieron un golpe a su ego; para que entienda y no pierda el piso, otra vez. Y entonces sonríe.
Ya no estoy seguro si brincarme la barra fue un error, pero sin duda ese fue el 'punto de giro' que ahorita me está haciendo sonreir.
viernes, febrero 21, 2014
En llamas
"Soy el Generador que dispara cuando sea que él se rinda. Lo que sea que esto es, sales tú y se enciende. ¿Qué acaso no puedes escuchar a mi motorizado corazón? Fuiste tú quien lo encendió".
-David Grohl.
jueves, febrero 13, 2014
Bien
Es un pedo luchar contra mis propios demonios; contra todos estos vicios que he venido arrastrando desde siempre, desde la primera vez que fui novio de alguien, quien fuera. Y después apareció una mujer que quiso corregirlos, pero la cansé y se fue. Entonces entendí algunos de ellos, y fui más frío, y pude hacer a un lado algunos, pero sintiendo menos amor, siendo menos impulsivo, menos dedicado; más sin huevos.
Así pasé dos años, sin buscar compromenterme de lleno porque a lo mejor a lo que le estaba huyendo era a la caída, sin darme cuenta que realmente ya estaba avanzando hacia ella. Por eso entendí que si te caes no pasa nada: te sangra la boca, y a veces la nariz, te levantas, y sigues otra vez; que al cabo la sangre para, sólo queda la cicatriz. Y los últimos/otros dos, los pasé intentando descubrirme con alguien a mi lado, cuando debí tomarme el tiempo para encontrarme a mí mismo, y después ser compañero de alguien, pero sin buscarlo. Claro, eso lo entiendo hasta que finalmente decido estar solo y ver qué hay en mí. Aunque no todo es basura, que también de esas cosas se aprende.
Y entonces, cuando de la nada y después de un rato alguien provoca en mí esas ganas de hacer cosas, de ser cursi, de acoplarme, de echarle todas las ganas que quizá debí poner antes —pero entendiendo que a la vez por algo fue así—, es que vuelven esos impulsos, esos vicios, cierta visceralidad, inmadurez, insensatez, paranoia, y demás. Pero ahí está lo bonito de todo: el vencerlos.
Por eso empiezo a pensar/entender que quizá no vaya a pasar nada con The KKK; que en realidad esto no es más que una prueba para finalmente corregir estos vicios, para hacerme madurar como novio enamorado, para ser una mejor persona, aunque sea sólo un poco.
Por eso me siento cada vez más identificado con Cohle en cada comentario que hace. Porque a lo mejor no estoy hecho para estar con alguien más que conmigo, porque soy más práctico, directo, y frío; y no son delirios, sino que la soledad también me sienta bien, aun cuando sin querer encontré a alguien con quien sí quiero estar, o acompañar, o avanzar, o lo que sea que esto sea.
Por eso no los dejo salir (a mis demonios), aunque sea una lucha constante por sacar al viejo yo, contra esta versión en reparación de mí mismo. Porque quiero aplicar esa practicidad como pareja, si es que llego a serlo; porque sé que eso es basura, que no me sirve, que no voy a llegar a ningún lado con hacerla de pedo por nada, con precipitarme, con delirar, con preocuparme; para qué.
Y es así que finalmente puedo decir que estoy bien, sólo bien. Tranquilo no, porque quisiera verte más tiempo y más veces; ni cómodo porque en ocasiones quisera decirte más, pero me tengo que medir. Bien, porque estoy dibujándome otra vez, sin importar a dónde me lleve este camino. De todos modos, ya estoy ahí.
domingo, enero 12, 2014
Mis hermanas
Dicen mis hermanas, que anoche la China no dejaba de voltear hacia donde yo estaba.
Este fue el cuadro: en el último set de la banda, ya entrada la madrugada, la mayoría de la gente estaba en la pista. Yo entré a la barra para comprar cerveza with The KKK. Al volver, levanté la mirada para no chocar con nadie, y justo en ese momento la multitud se abrió, formando un pasillo que llegaba hasta el fondo del bar, en el que sólo estaba la China. Y justamente ahí –haya sido por inercia o no– se le ocurrió voltear en la dirección que yo venía. Nos vimos por un segundo, obviamente vio en otra dirección, y continuó escuchando lo que sea que su guapo acompañante le decía. Dos segundos después, volteó conmigo, pero yo ya había girado, entonces nuestras miradas ya no se cruzaron.
Me dirigí con mis hermanas, les conté lo sucedido, y me fui al escenario para seguir cantando como un loco.
Al final de la noche, cuando nos sacaron del bar, ellas me dijeron que la China estuvo volteando en nuestra dirección, que esperara y no saliera todavía porque ella estaba parada en la salida. Pero como me gusta el peligro, no hice caso y me dirigí hacia la barra nuevamente. Mis hermanas me acompañaron, y según dicen, ahí me vio también.
Nosotros nos quedamos en la barra, y la China siguió su camino, permaneciendo en la entrada principal. Mientras yo coqueteaba with The KKK, mis hermanas cuidaban mi espalda. "No deja de voltear a verte", dijo una de ellas.
Dejamos el bar, y fuimos a comer burritos en la banqueta. Aún ahí, la China se cruzó una vez más en nuestro camino; supuestamente continuó viéndome.
Dicho todo lo anterior, expongo mi teoría: 1) La única vez que nuestras miradas chocaron, fue una coincidencia entre el hecho de que la multitud se moviera –probablemente la banda hizo una pausa en el set–, que yo levantara la cabeza, y la inercia de voltear cuando alguien, quien sea, pasa frente a tus ojos. 2) Obviamente la China estaría volteando hacia nuestra dirección, porque estábamos justo al frente de la atracción principal del bar: la banda. 3) Al salir de la pista, volteó conmigo por la misma inercia que la hizo mirar la primera vez. 4) Mientras estábamos en la barra, obviamente volteaba en nuestra dirección porque estaba esperando a que salieran sus demás acompañantes. 5) Cuando estábamos cenando en la banqueta, también volteó porque seguramente le estorbábamos para pasar. 6) Todas las veces que volteó, pudieron ser para saludar a una de mis hermanas, ya que conoce a las dos. Y 7) Para qué chingados habría de voltear conmigo, si el tipo que la acompañaba es más guapo, más alto, más delgado, más fuerte, mejor peinado, y con mejor barba –y probablemente con mucho más dinero–, que yo.
Evidentemente, mis hermanas me quieren mucho, porque todo fue una muy graciosa coincidencia.
lunes, diciembre 30, 2013
Cuando quieras
Cuando quieras llevarme, adelante. No tengo objeción. Y si acaso puedo decir que eso es lo único que no tengo, porque de ahí en más, no me falta nada; y eso que aún soy muy joven. Pero a pesar de mi edad, estoy listo para irme, cuando quieras.
Que al cabo ya estrellé mi auto contra un puente, y casi me mato. Que al cabo ya recorrí todo el Estado, de día y noche sin parar, en el viaje que siempre soñé. Que al cabo ya les dije a los policías que son una bola de corruptos, y me arrestaron. Que al cabo ya le rompí el corazón a la más inocente de las seis. Que al cabo una de ellas también rompió el mío, sólo para darme cuenta de cuán necesario es. Que al cabo ya caguameé con mi abuelo un lunes a las dos de la tarde. Que al cabo ya viví con la morra más loca e hizo de mi vida una jaula de la cual afortunadamente yo tenía la llave. Que al cabo mi hermana la más grande, ya se casó, y quizá nunca pueda superar su boda. Que al cabo ya conocí a una morra en el mercado, y a otra en otra boda, cual película gringa/romántica/dominguera o todas las anteriores. Que al cabo ya besé a una morra mientras escuchábamos 'I want you'. Que al cabo ya sentí ese escalofrío justo cuando mi hermano grita al final del coro en 'Dejarte ir'. Que al cabo ya me golpeó un policía. Que al cabo ya saqué a Riveros, y lo vencí. Que al cabo ya lloré cuando La Raya remontó épicamente un 0-2 en el segundo tiempo. Que al cabo ya me comí la torta con la profe. Que al cabo ya me ahogué en alcohol, y cuando desperté no pude caminar. Que al cabo ya hice el ridículo queriéndome ligar a una bartender, y la vez que no hice nada pegué mi chicle en otra barra. Que al cabo siempre he sido novio de las morras más guapas. Que al cabo siempre me hablas a través de Pink Floyd. Que al cabo ya me senté a la cabeza del comedor en Noche Buena, junto a la mujer más guapa que hasta ahora he conocido, y lucimos. Que al cabo ya tengo a los mejores amigos y hermanos, perros y humanos. Que al cabo me diste a los mejores padres del mundo en una sola persona. Que al cabo ya fui 'el otro'. Que al cabo ya fui infiel. Que al cabo ya se burlaron de mí y me desacreditaron por mi edad, siete mil veces. Que al cabo ya escuché 'Speak to me/Breathe sólo para darme cuenta que estaba en el camino equivocado. Que al cabo ya me equivoqué mil veces, y me sigo equivocando. Que al cabo paso la mayor parte del tiempo sobre el único lugar en el que realmente me gustaría morir, donde irónicamente acaban la mayoría de los animales en los que me gustaría reencarnar, sólo para continuar con el ciclo y morir sobre la misma carretera. Por eso te digo, cuando quieras.
Y no es que te esté retando, tampoco me malentiendas. Simplemente estoy en el punto más alto de lo que va de mi vida, uno en el que si me voy, no pasa nada.
viernes, noviembre 29, 2013
At night
La semana pasada —la madrugada del domingo, para ser más preciso— me puse medio pedo, y me ganó la cursilería. Ya tenía rato que no pasaba, pero es que ese frío en particular me trae tantos recuerdos, que la verdad a veces extraño.
Y no es el hecho de que haya publicado lo que me pasó por la cabeza, sino hacerlo público en las redes sociales, y no aquí. Porque ya sé que otra vez me andan buscando, y esas palabras pueden malinterpretarse.
You see, ninguno de los mensajes sin sentido/con doble sentido son indirectas para alguien en especial, simplemente son mensajes para mí mismo divulgados a lo idiota, acompañados por la canción que forma el 'soundtrack' del momento. El problema es que siempre suenan dirigidos, y si lo están, pero para mí. Ya sé, entonces para qué lo hago publico; anyway.
El caso es que traigo cola, y sin duda esas líneas son leídas por la única persona a la que le importan todas esas estupideces —además de mí—, que por si no fuera poco, ya me hizo saber —entrelíneas— que está sacando conclusiones de mensajes que evidentemente no la llevarán a ningún lado. "conclusiones equivocadas, para obtener revanchas infructuosas". Ahí no hay nada, vaya. De veras, nada.
Lo único que hay, está en otro camino. En uno que aún no termina de ser construido, que está lleno de recuerdos.
jueves, agosto 29, 2013
Pendejo
Siempre he sido un cursi. No es una cualidad —o defecto en su caso— que adquirí por gusto, o con el paso del tiempo. Mi primer recuerdo de alguna cursilería directamente con una niña, data de hace 19 años, aproximadamente.
Me enamoré de una prima, que para colmo no me correspondía. Pero en mi afán por conseguir su aprobación, atracción, atención, o lo que sea que estuviera buscando de ella a esa edad, le cantaba 'canciones' inventadas por mí; especialmente a la hora de la comida, momento en el cual estaba toda la familia reunida, y podía presenciar mi acto (situación que a su vez confirma, siempre me ha gustado llamar la atención/ser el centro de la mesa/ser protagonista/etcétera). Y digo 'canciones' porque obviamente sólo eran palabras que rimaran. Lo más chistoso era la cara de su hermano mayor (mi primo más grande), totalmente burlándose de mi espectáculo barato.
Con el paso del tiempo y muy probablemente al consumir películas como My girl, mi nivel de persona cursi aumentó. Mi siguiente recuerdo fue de cuando estaba en segundo de primaria. Una niña de nombre 'Roxana' flechó mi corazón, y por eso me la pasaba dibujando corazones flechados con su nombre y el mío.
Dos años después me gustó una niña completamente fuera de mi alcance; obviamente en ese momento no lo sabía. Es ahora que analizo la situación y puedo ver que en primera instancia estaba el hecho de que yo era gordo, por lo que me veía más chaparro aún; además lucía feo; y el factor que ahora pondero más: nuestra diferencia de niveles socioeconómicos. Ni siendo el más 'carita' del salón, sus padres habrían permitido que su hija fuera novia de alguien sin un apellido de renombre en la alta sociedad. En fin, ella sólo podía verme como su mejor amigo, por obvias razones. Recuerdo que le pregunté si quería ser mi novia como tres veces; pobre diablo. Con ella mis cursilerías eran regalarle paletas de corazón, pastillitas en forma de corazón, chocolates; obsequios dignos de un gordito.
Después fui creciendo y haciendo cosas como empezar a regalarle rosas a la morra que me gustaba en la secundaria; discos, películas, peluches, hasta un anillo. A esa misma morra, de la que fue novio casi cinco años, le escribí mis primeras canciones, ahora sí con música y toda la cosa. Ya de ahí a que estén bien hechas o sean buenas, es otra historia.
Al tiempo fui novio de una morra a la que cuando cumplimos un mes juntos, le dediqué todo un setlist acústico en una fiesta cualquiera.
Con una morra hice todas las cosas más cursis. Le canté canciones, le escribí, le dejé recados en las ventanas de su auto, le di flores, le llevé café, le hice de comer; le hice un tipo álbum de fotos de todos los sitios que le gustaban de la ciudad, en una caminata que dimos alguna vez. Enfermo, el bato.
A raíz de eso bajé un poco mi nivel de cursilería, de manera voluntaria. Y ya sólo hice cosas como cantar canciones y regalar rosas. Aunque después perdí como la noción de la realidad y cometí la estupidez de hacer cosas que sólo había idealizado.
Creo que lo más estúpido fue llevar a una novia a Disneyland, en la temporada navideña, a dos días de Navidad, cuando apenas teníamos como un mes de novios. Sí, no sé que me pasó. Con ella hice casi todo lo que no debes hacer cuando tienes tan poco tiempo de ser pareja. Incluso una amiga me dijo: "creo que tú has viajado más con tu novia en cuatro meses, que yo con mi prometido en cinco años". Re mal. Digo, no es que no me haya divertido, o que no lo haya disfrutado en su momento, pero acelerarme de esa manera simplemente me mostró cuán inmaduro fui al no controlar mis sentimientos. Cosas que antes nunca había hecho, y que consideraba dignas de esperar. En fin.
A ver si con esto aprendo la lección, pero lo dudo.
domingo, agosto 11, 2013
Generador
Un día sales de tu casa, y decides comprar el 'There is nothing left to lose' de los Foo Fighters. Aún eres un niño, no sabes mucho inglés. Escuchas el disco completo pocas veces. Hablan de motores, alas de avión, generadores, calor, fuego, etcétera. Todo te parece normal. Pasa el tiempo, y un viernes por la mañana, sobre la carretera (dónde más), y con todo el feeling del miércoles anterior, le pones un poco más de atención a la quinta canción del álbum. Entonces, 13 años después de escucharla, descubres que 'Generator' no es una canción viril, sino una canción de amor. Y tú, cual vato cursi/cliché, te dejas envolver por sus palabras.
Descubres que la canción no habla de un tipo que es 'generador' por su fuerza o capacidad imbatible, sino que más bien es una máquina –por imposible que esto sea– que trabaja a su mayor capacidad cuando ve a la morra que lo trae loco. Que no es correspondido, pero está ahí, esperando el momento, dispuesto.
Si te digo que cada canción tiene su momento indicado.
A lo que voy es, no quiero decir que únicamente voy a estar esperando a que tengas la disponibilidad, porque está mal, yo no debo interferir en tu formación profesional; lo mío es un capricho –incorrecto, claro–. Además eso quién sabe si pueda pasar. Ni tampoco puedo asegurar que si ese momento llega, yo voy a seguir sintiendo esto por ti, porque ni siquiera sé si lo voy a sentir mañana. Lo único que puedo afirmar, es que por lo menos desde hace una semana, soy un generador. Mi corazón late a 120 por ti. Acelera su ritmo cuando te veo. Trabaja más rápido de lo normal, y es porque tú lo encendiste.
miércoles, agosto 07, 2013
Perfecto
Ambos suben al auto. Tú sabes cuál disco está en el reproductor, pero tras la plática en el camino, ni siquiera te diste cuenta dónde se quedó. Se ven brevemente, dudas, suspiras. Enciendes el auto, y con él el estéreo. Los primeros sonidos son las pisadas de 'I want you'. No hay nada más qué decir. Tus labios y los suyos se juntan suavemente. El momento se vuelve la escena que siempre quisiste.
lunes, julio 29, 2013
"No te preocupes"
Es obvio que me vas a estar buscando. Lo más chistoso es que al principio fue al revés. "La primera vez que salimos, me aburriste", fueron tus palabras. A lo mejor por eso las primeras veces eras soberbia; espera, ese es tu estado natural. Entonces era simplemente porque pensabas que era un pendejo, y así es, porque mira que estar contigo tantos meses, no es de alguien inteligente; pero bueno.
El caso es que no te rindes. No sé qué quieres, o a lo mejor sí sé pero no lo puedo creer porque se me hace ilógico tomando en cuenta dos puntos: uno, mi memoria, y con eso podría bastar. Y dos, tus actos, que por supuesto están bien enumerados, agrupados, y archivados, para que no se me ocurra repetir el plato.
Y fíjate cómo son las cosas, escribí estas primeras líneas y tuve que salir de la oficina. Minutos después me llamas para pedirme un favor. Evidentemente hay algo mal en tu manera de asimilar la realidad. Estoy seguro que tu razonamiento para llegar a pedir un favor fue: "si él me pidiera un favor, yo se lo haría", y no estoy hablando de sexo. Pero, ¿qué te hace pensar que yo te pediría un favor, por más mínimo que sea? ¿Que acaso no fui bastante claro al decir que ya no quiero ningún tipo de vínculo contigo? Por eso, hace unos momentos, te lo repetí, para que veas cuán mierda soy.
Hay un error —otro— en tu discurso. Si según tú no esperas nada, ¿para qué me sigues buscando? ¿Qué quieres? Es una especie de sentimiento de culpa: me tuviste contigo pero asumiste que así sería para siempre. Y te sientes culpable contigo misma, porque siempre supiste qué hacer —suficiente saliva y tiempo desperdicié en armarte un instructivo para que las cosas funcionaran—, pero no quisiste hacerlo, al cabo que tu ego vale más. Así, tal y cual.
Y al teléfono, constantemente me decías "no te preocupes, ya no va a ser así". Ah, qué bonitas palabras. Si tuviera un dólar por cada vez que escuché eso de ti, podría pagar mi boleto de avión a Mendoza. Y es que la Karen tenía razón: tú eres como un adicto a las drogas, siempre dices que no volverás a hacerlo, pero recaes, no tienes autocontrol, y obviamente dices esas palabras, porque en ese preciso momento estas bajo el efecto de las drogas.
A parte, ¿de veras crees que estoy preocupado? Corrijo: de veras crees que estoy preocupado. Pero si mírame, estoy más feliz que nunca y eso que 'miamor' se fue de La Raya (me cago de risa, no tengo remedio). Acuérdate que traigo el '10' en la espalda.
Pero es que ahí está el problema, hasta yo me sorprendo. Imagínate qué tanto hiciste hasta el grado de hartarme, y eso que soy paciente. Por eso me sorprende que quieras 'salir a cotorrear después'. ¿A poco crees que se me olvidan tus fallas? Si las tengo bien presentes. Y no, tú no eres ninguna de las dos ex con las que quiero caguamear; te lo ganaste a pulso, Riveros versión femenina.
Aunque si lo pienso detenidamente, ése es tu verdadero yo: te comportas de acuerdo a tu conveniencia. Haces como si nada pasara, como si tus errores fueran dignos del perdón natural. Y con ese cinismo me invitas unas cervezas. Hasta me da risa.
Pero no te preocupes (jajaja), en poco tiempo conocerás a tu príncipe azul.
Y ya puedes detenerte, aunque ni siquiera sepas qué significan esas palabras.
Y fíjate cómo son las cosas, escribí estas primeras líneas y tuve que salir de la oficina. Minutos después me llamas para pedirme un favor. Evidentemente hay algo mal en tu manera de asimilar la realidad. Estoy seguro que tu razonamiento para llegar a pedir un favor fue: "si él me pidiera un favor, yo se lo haría", y no estoy hablando de sexo. Pero, ¿qué te hace pensar que yo te pediría un favor, por más mínimo que sea? ¿Que acaso no fui bastante claro al decir que ya no quiero ningún tipo de vínculo contigo? Por eso, hace unos momentos, te lo repetí, para que veas cuán mierda soy.
Hay un error —otro— en tu discurso. Si según tú no esperas nada, ¿para qué me sigues buscando? ¿Qué quieres? Es una especie de sentimiento de culpa: me tuviste contigo pero asumiste que así sería para siempre. Y te sientes culpable contigo misma, porque siempre supiste qué hacer —suficiente saliva y tiempo desperdicié en armarte un instructivo para que las cosas funcionaran—, pero no quisiste hacerlo, al cabo que tu ego vale más. Así, tal y cual.
Y al teléfono, constantemente me decías "no te preocupes, ya no va a ser así". Ah, qué bonitas palabras. Si tuviera un dólar por cada vez que escuché eso de ti, podría pagar mi boleto de avión a Mendoza. Y es que la Karen tenía razón: tú eres como un adicto a las drogas, siempre dices que no volverás a hacerlo, pero recaes, no tienes autocontrol, y obviamente dices esas palabras, porque en ese preciso momento estas bajo el efecto de las drogas.
A parte, ¿de veras crees que estoy preocupado? Corrijo: de veras crees que estoy preocupado. Pero si mírame, estoy más feliz que nunca y eso que 'miamor' se fue de La Raya (me cago de risa, no tengo remedio). Acuérdate que traigo el '10' en la espalda.
Pero es que ahí está el problema, hasta yo me sorprendo. Imagínate qué tanto hiciste hasta el grado de hartarme, y eso que soy paciente. Por eso me sorprende que quieras 'salir a cotorrear después'. ¿A poco crees que se me olvidan tus fallas? Si las tengo bien presentes. Y no, tú no eres ninguna de las dos ex con las que quiero caguamear; te lo ganaste a pulso, Riveros versión femenina.
Aunque si lo pienso detenidamente, ése es tu verdadero yo: te comportas de acuerdo a tu conveniencia. Haces como si nada pasara, como si tus errores fueran dignos del perdón natural. Y con ese cinismo me invitas unas cervezas. Hasta me da risa.
Pero no te preocupes (jajaja), en poco tiempo conocerás a tu príncipe azul.
Y ya puedes detenerte, aunque ni siquiera sepas qué significan esas palabras.
viernes, julio 05, 2013
Drive
Yeah, I wanna see the road too. I wanna drive for hours and hours, until I get tired of being seated in the same position, so I have to stop for a while. I wanna stop beside the road, stand right there by myself, feel the wind, the cars pasing me by, the heat of the sun, hear the silence, and then your voice.
I wanna take a slow look of the mountains, discover the shapes on them; I wanna pretend I'm touching them. I want to look up to the sky, watch the clouds, the sun for those two seconds 'til I can see no more.
I wanna have a beer on that spot, finish it, and then keep going.
I want to drive further hours, with every window open, so I can feel that warm wind while I'm on the road too. I want to sing, loud, like I want everybody to hear me when there's no one in miles from me.
I want the hours to pass until it gets dark, and then stop again. Sit again, look at the sky, see every tone it has; the stars, the moon. Hear the nature, the silence, the animals nearby. I want to feel the cold of this wind, get the chills, and drink so I can feel the cold inside of me.
I want to drive until I get to the beach, at dawn so I can appreciate how the moon goes and the sun comes. I wanna stay for a while.
Then I want to dirve back, so this doesn't gets odd.
lunes, junio 17, 2013
Y...
Y antenoche, Neyra explicándome lo maravillosa que es la Elsa. Como si no lo supiera ya. Yo estuve ahí, fui su novio y la quise mucho; me enamoré de ella. Pero me cansé de que cada vez que le echaba flores ella me las regresara.
Y que chistoso porque esto lo digo en sentido figurado, pero hay algo de similitud con la realidad: a la Elsa no le gustaban las rosas, sus flores favoritas son las gardenias. Y me acuerdo porque un jueves estábamos todos en La Taberna —2010, por supuesto; qué días aquellos— y un tipo llegó vendiendo rosas, y precisamente Neyra, en la peda, consciente de que 'al bebé' no le gustaban las rosas, me alentó a comprarle una cuando yo le pregunté frente a todos que si quería una rosa.
Claro, clásico en mí, acaparando la atención de toda la mesa en un bar, para hacer algo a todas luces incómodo para la Elsa. Porque si hay algo que no olvido, es la cara que puso cuando se la di, y le dije adrede: "toma, mi amor". Me vio con cara de 'por favor no hagas esto', pero aún así la aceptó.
Así como Neyra aceptó que me odiaba los primeros meses después de que decidí terminar con su mejor amiga. Porque, cómo era posible que yo hubiera dejado a semejante mujer. Y sí, es verdad, yo siempre he estado consciente de lo que es 'el bebé', pero para todo hay razones. Válidas o no para quien sea, siempre existen motivos para terminar con una relación amorosa.
Lo chistoso no es confirmar todo lo que siempre supe que pasaría cuando tome tal decisión, sino ver la cara de Neyra al enterarse de que se equivocó conmigo. Porque así fue, y si quieren se los digo yo mismo: se equivocaron. Y no es que yo no me equivoque, sino que no soy tan mierda como ellas pensaron.
Pero también está el hecho de saber que tomé la decisión correcta. La Elsa es mucho más feliz ahora que no está conmigo. Y no sólo ella, todas. I can see it. Es como una constante. Soy una especie de antesala hacia el novio correcto/perfecto/futuro esposo y equivalentes. Y si no, pregúntenle a las demás morras de las que he sido novio, a ver qué les dicen. Porque yo lo he visto. Da como una especie de calma el poder decir: "qué bueno que es feliz ahora con él, y se dio cuenta de que yo no soy lo que en primera instancia ella pensó". Y no es que me sienta libre de culpa, simplemente estoy consciente de que hay vatos mucho mejores que yo, en el papel de novios. Por eso estoy tan tranquilo, porque yo sé que a la Lulú también ya le sigue el bueno.
Por eso me da risa cada vez que cocino un platillo diferente, y la 'rompo' —ya la había librado seis párrafos sin hablar de futbol—, y que en el trabajo me digan: "Luis, ya te puedes casar". Qué chingón que me digan lo que se acostumbra decir en la mayoría de las familias mexicanas, o bien, en las familias lideradas por padres rancheros o machistas, aunque yo también soy medio macho (Hernández, 2013), pero ahorita más bien soy la morra que se consagró como buena cocinera y ya puede complacer a su futuro marido; aunque ahorita no haya tal.
Y me da risa, porque cada que veo a todas mis amigas y amigos que ya se casaron o viven con sus parejas, me doy cuenta de qué tanta hueva me da vivir así. Y a lo mejor es por la mala experiencia que tuve al vivir un mes con la Lulú, pero justamente ahí está lo chistoso: que mi tía me haya dicho que pensaba que con ella me iba a casar, por el nivel de conexión —de química, 'omaigá'—, que teníamos.
Y no es que no me quiera casar, a huevo que me quiero casar; creo. Pero para mi 'mala suerte' cada vez estoy más lejos porque ni siquiera novia quiero tener. Cada vez tengo más pinches pedos para ser pareja de alguien porque estoy tan acostumbrado a mí mismo, que ya soy casi un ermitaño. Soy como Jim Carey en Yes, man antes de conocer a la hermosísima mujer que representa todas las pinches frustraciones que alguna vez sentí, y que por si no fuera ya chistoso, se llama igual que mi estación favorita: 'Verano'.
Y si no, pregúntenme cuántas veces he salido solo ya, porque mis amigos andaban de mandilones o simplemente con hueva de salir. Y no es que en Ensenada no lo haya hecho, sino que allá vive la gran mayoría de la gente que conozco, y por una cosa o por otra acabo encontrándome a alguien y resulta que mi velada ya es compartida.
Por eso le digo a mi tía que quién sabe si me voy a casar o tener hijos, aunque a ella le moleste y me diga que "tengo que". Porque finalmente me di cuenta que no necesito a nadie para hacer lo que se me ocurra. Como ir por una, dos, o cinco cervezas a La Mezcalera y tomármelas en la barra, donde a veces llegan todos esos 'juniors' que en lugar de cartera portan una paca de dólares para pagar una media, hasta el grado de hacer batallar al dar el vuelto, a la bartender que piensa que le estoy tirando la onda porque no estoy haciendo otra cosa que tomar cerveza solo en su barra.
Y probablemente ahorita ustedes piensen que estoy todo roto y llorando mientras escribo estas líneas, pero la verdad es que estoy cagado de risa porque hace mucho que no era tan feliz y podía escribir todas estas estupideces sin pudor alguno.
Pero si es así que lo piensan, y les doy un poco de lástima —y no es que sea la víctima, sino que muchos locos eso inspiran: lástima— ahí tienen mi número para invitarme a tomar unas cuantas cervezas, que para mí no hay nada mejor que platicar de lo que uno cataloga como 'serio' en esta vida, mientras disfruta de un par de 'Pacíficos' bien heladas; y más si es con una morra. Y ahí es donde está mi lado macho.
Que al cabo de todos modos (jajaja) yo ya traigo ganas de caguamear con dos de ustedes, y de ser posible en La Mezcalera, por favor. Así es, me estoy refiriendo a mis ex novias —nótese al macho, 'mis'; "pero si aquí nadie es de nadie, mi compa"—. Y si usted lleva la cuenta le doy los números: 3 y 4, pero si usted es malo con las matemáticas aquí le dejo los 'nombres': Michelle y Marion, ahí nomás.
Pero si en lugar de lástima lo que le doy es hueva y no me quiere ni invitar siquiera a cargar su equipaje, no se preocupe, que al cabo ahí está la bartender, para hacerla sentir más incómoda que con todos los vatos que sí le están tirando la onda.
Pero no vaya a pensar que estoy borracho, porque claro que no es así, estas son horas de trabajo. Borracho estaba el sábado que me encontré a Neyra y se le ocurrió preguntarme el 'por qué' real, de mi decisión con su mejor amiga. Y a lo mejor ni estaba tan borracho, aunque a su prima le pareció lo contrario, tanto, que mientras explicaba mi pasado, a ella se le ocurrió decir que le daba hueva escuchar a un vato que estaba 'enciclado'. Tal y cual. Supongo que se refería a que estoy ciclado. Fíjese usted, tanto se me nota que hasta la gente que no me conoce se da cuenta que traigo el 2010 en mi cabeza permanentemente.
Pero no vaya a pensar que estoy hablando nomás por hablar. Simplemente, disculpe usted, es el café.
miércoles, mayo 29, 2013
Ríase
Adela viene a visitarme a la oficina, a casi dos meses desde nuestra última interacción. Y el Alberto dice: "Hasta se arregló. Así las traes". Yeah, right.
jueves, mayo 23, 2013
Imparable
Si existiera una especie de 'liga de los sueños', sin duda mi subconsciente lideraría la tabla general. Hasta esta madrugada me mantengo invicto. Llevo dos semanas completas soñando a diario con las chicas de las que fui novio. Con dos de ellas en particular. Digamos que el tercer y último rival en mi trayectoria, han sido los dos con los que más me he topado estas últimas dos semanas.
Ya me imagino todo el desmadre que traigo almacenado en mi subconsciente. Digo, la verdad es que más o menos sé por qué he soñado con ellas, además ningún sueño me ha hecho sufrir. De hecho hasta he despertado con una especie de aliciente en mi día.
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