miércoles, agosto 07, 2013

Perfecto


Ambos suben al auto. Tú sabes cuál disco está en el reproductor, pero tras la plática en el camino, ni siquiera te diste cuenta dónde se quedó. Se ven brevemente, dudas, suspiras. Enciendes el auto, y con él el estéreo. Los primeros sonidos son las pisadas de 'I want you'. No hay nada más qué decir. Tus labios y los suyos se juntan suavemente. El momento se vuelve la escena que siempre quisiste.

lunes, julio 29, 2013

"No te preocupes"


Es obvio que me vas a estar buscando. Lo más chistoso es que al principio fue al revés. "La primera vez que salimos, me aburriste", fueron tus palabras. A lo mejor por eso las primeras veces eras soberbia; espera, ese es tu estado natural. Entonces era simplemente porque pensabas que era un pendejo, y así es, porque mira que estar contigo tantos meses, no es de alguien inteligente; pero bueno.

El caso es que no te rindes. No sé qué quieres, o a lo mejor sí sé pero no lo puedo creer porque se me hace ilógico tomando en cuenta dos puntos: uno, mi memoria, y con eso podría bastar. Y dos, tus actos, que por supuesto están bien enumerados, agrupados, y archivados, para que no se me ocurra repetir el plato.

Y fíjate cómo son las cosas, escribí estas primeras líneas y tuve que salir de la oficina. Minutos después me llamas para pedirme un favor. Evidentemente hay algo mal en tu manera de asimilar la realidad. Estoy seguro que tu razonamiento para llegar a pedir un favor fue: "si él me pidiera un favor, yo se lo haría", y no estoy hablando de sexo. Pero, ¿qué te hace pensar que yo te pediría un favor, por más mínimo que sea? ¿Que acaso no fui bastante claro al decir que ya no quiero ningún tipo de vínculo contigo? Por eso, hace unos momentos, te lo repetí, para que veas cuán mierda soy.

Hay un error —otro— en tu discurso. Si según tú no esperas nada, ¿para qué me sigues buscando? ¿Qué quieres? Es una especie de sentimiento de culpa: me tuviste contigo pero asumiste que así sería para siempre. Y te sientes culpable contigo misma, porque siempre supiste qué hacer —suficiente saliva y tiempo desperdicié en armarte un instructivo para que las cosas funcionaran—, pero no quisiste hacerlo, al cabo que tu ego vale más. Así, tal y cual.

Y al teléfono, constantemente me decías "no te preocupes, ya no va a ser así". Ah, qué bonitas palabras. Si tuviera un dólar por cada vez que escuché eso de ti, podría pagar mi boleto de avión a Mendoza. Y es que la Karen tenía razón: tú eres como un adicto a las drogas, siempre dices que no volverás a hacerlo, pero recaes, no tienes autocontrol, y obviamente dices esas palabras, porque en ese preciso momento estas bajo el efecto de las drogas. 

A parte, ¿de veras crees que estoy preocupado? Corrijo: de veras crees que estoy preocupado. Pero si mírame, estoy más feliz que nunca y eso que 'miamor' se fue de La Raya (me cago de risa, no tengo remedio). Acuérdate que traigo el '10' en la espalda.

Pero es que ahí está el problema, hasta yo me sorprendo. Imagínate qué tanto hiciste hasta el grado de hartarme, y eso que soy paciente. Por eso me sorprende que quieras 'salir a cotorrear después'. ¿A poco crees que se me olvidan tus fallas? Si las tengo bien presentes. Y no, tú no eres ninguna de las dos ex con las que quiero caguamear; te lo ganaste a pulso, Riveros versión femenina.

Aunque si lo pienso detenidamente, ése es tu verdadero yo: te comportas de acuerdo a tu conveniencia. Haces como si nada pasara, como si tus errores fueran dignos del perdón natural. Y con ese cinismo me invitas unas cervezas. Hasta me da risa.

Pero no te preocupes (jajaja), en poco tiempo conocerás a tu príncipe azul.

Y ya puedes detenerte, aunque ni siquiera sepas qué significan esas palabras.

viernes, julio 05, 2013

Drive


Yeah, I wanna see the road too. I wanna drive for hours and hours, until I get tired of being seated in the same position, so I have to stop for a while. I wanna stop beside the road, stand right there by myself, feel the wind, the cars pasing me by, the heat of the sun, hear the silence, and then your voice. 

I wanna take a slow look of the mountains, discover the shapes on them; I wanna pretend I'm touching them. I want to look up to the sky, watch the clouds, the sun for those two seconds 'til I can see no more.

I wanna have a beer on that spot, finish it, and then keep going.

I want to drive further hours, with every window open, so I can feel that warm wind while I'm on the road too. I want to sing, loud, like I want everybody to hear me when there's no one in miles from me.

I want the hours to pass until it gets dark, and then stop again. Sit again, look at the sky, see every tone it has; the stars, the moon. Hear the nature, the silence, the animals nearby. I want to feel the cold of this wind, get the chills, and drink so I can feel the cold inside of me.

I want to drive until I get to the beach, at dawn so I can appreciate how the moon goes and the sun comes. I wanna stay for a while.

Then I want to dirve back, so this doesn't gets odd.

lunes, junio 17, 2013

Y...


Y antenoche, Neyra explicándome lo maravillosa que es la Elsa. Como si no lo supiera ya. Yo estuve ahí, fui su novio y la quise mucho; me enamoré de ella. Pero me cansé de que cada vez que le echaba flores ella me las regresara.

Y que chistoso porque esto lo digo en sentido figurado, pero hay algo de similitud con la realidad: a la Elsa no le gustaban las rosas, sus flores favoritas son las gardenias. Y me acuerdo porque un jueves estábamos todos en La Taberna —2010, por supuesto; qué días aquellos— y un tipo llegó vendiendo rosas, y precisamente Neyra, en la peda, consciente de que 'al bebé' no le gustaban las rosas, me alentó a comprarle una cuando yo le pregunté frente a todos que si quería una rosa.

Claro, clásico en mí, acaparando la atención de toda la mesa en un bar, para hacer algo a todas luces incómodo para la Elsa. Porque si hay algo que no olvido, es la cara que puso cuando se la di, y le dije adrede: "toma, mi amor". Me vio con cara de 'por favor no hagas esto', pero aún así la aceptó.

Así como Neyra aceptó que me odiaba los primeros meses después de que decidí terminar con su mejor amiga. Porque, cómo era posible que yo hubiera dejado a semejante mujer. Y sí, es verdad, yo siempre he estado consciente de lo que es 'el bebé', pero para todo hay razones. Válidas o no para quien sea, siempre existen motivos para terminar con una relación amorosa.

Lo chistoso no es confirmar todo lo que siempre supe que pasaría cuando tome tal decisión, sino ver la cara de Neyra al enterarse de que se equivocó conmigo. Porque así fue, y si quieren se los digo yo mismo: se equivocaron. Y no es que yo no me equivoque, sino que no soy tan mierda como ellas pensaron.

Pero también está el hecho de saber que tomé la decisión correcta. La Elsa es mucho más feliz ahora que no está conmigo. Y no sólo ella, todas. I can see it. Es como una constante. Soy una especie de antesala hacia el novio correcto/perfecto/futuro esposo y equivalentes. Y si no, pregúntenle a las demás morras de las que he sido novio, a ver qué les dicen. Porque yo lo he visto. Da como una especie de calma el poder decir: "qué bueno que es feliz ahora con él, y se dio cuenta de que yo no soy lo que en primera instancia ella pensó". Y no es que me sienta libre de culpa, simplemente estoy consciente de que hay vatos mucho mejores que yo, en el papel de novios. Por eso estoy tan tranquilo, porque yo sé que a la Lulú también ya le sigue el bueno.

Por eso me da risa cada vez que cocino un platillo diferente, y la 'rompo' —ya la había librado seis párrafos sin hablar de futbol—, y que en el trabajo me digan: "Luis, ya te puedes casar". Qué chingón que me digan lo que se acostumbra decir en la mayoría de las familias mexicanas, o bien, en las familias lideradas por padres rancheros o machistas, aunque yo también soy medio macho (Hernández, 2013), pero ahorita más bien soy la morra que se consagró como buena cocinera y ya puede complacer a su futuro marido; aunque ahorita no haya tal.

Y me da risa, porque cada que veo a todas mis amigas y amigos que ya se casaron o viven con sus parejas, me doy cuenta de qué tanta hueva me da vivir así. Y a lo mejor es por la mala experiencia que tuve al vivir un mes con la Lulú, pero justamente ahí está lo chistoso: que mi tía me haya dicho que pensaba que con ella me iba a casar, por el nivel de conexión —de química, 'omaigá'—, que teníamos.

Y no es que no me quiera casar, a huevo que me quiero casar; creo. Pero para mi 'mala suerte' cada vez estoy más lejos porque ni siquiera novia quiero tener. Cada vez tengo más pinches pedos para ser pareja de alguien porque estoy tan acostumbrado a mí mismo, que ya soy casi un ermitaño. Soy como Jim Carey en Yes, man antes de conocer a la hermosísima mujer que representa todas las pinches frustraciones que alguna vez sentí, y que por si no fuera ya chistoso, se llama igual que mi estación favorita: 'Verano'.

Y si no, pregúntenme cuántas veces he salido solo ya, porque mis amigos andaban de mandilones o simplemente con hueva de salir. Y no es que en Ensenada no lo haya hecho, sino que allá vive la gran mayoría de la gente que conozco, y por una cosa o por otra acabo encontrándome a alguien y resulta que mi velada ya es compartida.

Por eso le digo a mi tía que quién sabe si me voy a casar o tener hijos, aunque a ella le moleste y me diga que "tengo que". Porque finalmente me di cuenta que no necesito a nadie para hacer lo que se me ocurra. Como ir por una, dos, o cinco cervezas a La Mezcalera y tomármelas en la barra, donde a veces llegan todos esos 'juniors' que en lugar de cartera portan una paca de dólares para pagar una media, hasta el grado de hacer batallar al dar el vuelto, a la bartender que piensa que le estoy tirando la onda porque no estoy haciendo otra cosa que tomar cerveza solo en su barra.

Y probablemente ahorita ustedes piensen que estoy todo roto y llorando mientras escribo estas líneas, pero la verdad es que estoy cagado de risa porque hace mucho que no era tan feliz y podía escribir todas estas estupideces sin pudor alguno.

Pero si es así que lo piensan, y les doy un poco de lástima —y no es que sea la víctima, sino que muchos locos eso inspiran: lástima— ahí tienen mi número para invitarme a tomar unas cuantas cervezas, que para mí no hay nada mejor que platicar de lo que uno cataloga como 'serio' en esta vida, mientras disfruta de un par de 'Pacíficos' bien heladas; y más si es con una morra. Y ahí es donde está mi lado macho. 

Que al cabo de todos modos (jajaja) yo ya traigo ganas de caguamear con dos de ustedes, y de ser posible en La Mezcalera, por favor. Así es, me estoy refiriendo a mis ex novias —nótese al macho, 'mis'; "pero si aquí nadie es de nadie, mi compa"—. Y si usted lleva la cuenta le doy los números: 3 y 4, pero si usted es malo con las matemáticas aquí le dejo los 'nombres': Michelle y Marion, ahí nomás.

Pero si en lugar de lástima lo que le doy es hueva y no me quiere ni invitar siquiera a cargar su equipaje, no se preocupe, que al cabo ahí está la bartender, para hacerla sentir más incómoda que con todos los vatos que sí le están tirando la onda.

Pero no vaya a pensar que estoy borracho, porque claro que no es así, estas son horas de trabajo. Borracho estaba el sábado que me encontré a Neyra y se le ocurrió preguntarme el 'por qué' real, de mi decisión con su mejor amiga. Y a lo mejor ni estaba tan borracho, aunque a su prima le pareció lo contrario, tanto, que mientras explicaba mi pasado, a ella se le ocurrió decir que le daba hueva escuchar a un vato que estaba 'enciclado'. Tal y cual. Supongo que se refería a que estoy ciclado. Fíjese usted, tanto se me nota que hasta la gente que no me conoce se da cuenta que traigo el 2010 en mi cabeza permanentemente.

Pero no vaya a pensar que estoy hablando nomás por hablar. Simplemente, disculpe usted, es el café.

miércoles, mayo 29, 2013

Ríase


Adela viene a visitarme a la oficina, a casi dos meses desde nuestra última interacción. Y el Alberto dice: "Hasta se arregló. Así las traes". Yeah, right.

jueves, mayo 23, 2013

Imparable


Si existiera una especie de 'liga de los sueños', sin duda mi subconsciente lideraría la tabla general. Hasta esta madrugada me mantengo invicto. Llevo dos semanas completas soñando a diario con las chicas de las que fui novio. Con dos de ellas en particular. Digamos que el tercer y último rival en mi trayectoria, han sido los dos con los que más me he topado estas últimas dos semanas.

Ya me imagino todo el desmadre que traigo almacenado en mi subconsciente. Digo, la verdad es que más o menos sé por qué he soñado con ellas, además ningún sueño me ha hecho sufrir. De hecho hasta he despertado con una especie de aliciente en mi día.

jueves, mayo 09, 2013


Esto es fácil
esto es un mamey
recordarte sin parar, one way