lunes, diciembre 30, 2013
Cuando quieras
Cuando quieras llevarme, adelante. No tengo objeción. Y si acaso puedo decir que eso es lo único que no tengo, porque de ahí en más, no me falta nada; y eso que aún soy muy joven. Pero a pesar de mi edad, estoy listo para irme, cuando quieras.
Que al cabo ya estrellé mi auto contra un puente, y casi me mato. Que al cabo ya recorrí todo el Estado, de día y noche sin parar, en el viaje que siempre soñé. Que al cabo ya les dije a los policías que son una bola de corruptos, y me arrestaron. Que al cabo ya le rompí el corazón a la más inocente de las seis. Que al cabo una de ellas también rompió el mío, sólo para darme cuenta de cuán necesario es. Que al cabo ya caguameé con mi abuelo un lunes a las dos de la tarde. Que al cabo ya viví con la morra más loca e hizo de mi vida una jaula de la cual afortunadamente yo tenía la llave. Que al cabo mi hermana la más grande, ya se casó, y quizá nunca pueda superar su boda. Que al cabo ya conocí a una morra en el mercado, y a otra en otra boda, cual película gringa/romántica/dominguera o todas las anteriores. Que al cabo ya besé a una morra mientras escuchábamos 'I want you'. Que al cabo ya sentí ese escalofrío justo cuando mi hermano grita al final del coro en 'Dejarte ir'. Que al cabo ya me golpeó un policía. Que al cabo ya saqué a Riveros, y lo vencí. Que al cabo ya lloré cuando La Raya remontó épicamente un 0-2 en el segundo tiempo. Que al cabo ya me comí la torta con la profe. Que al cabo ya me ahogué en alcohol, y cuando desperté no pude caminar. Que al cabo ya hice el ridículo queriéndome ligar a una bartender, y la vez que no hice nada pegué mi chicle en otra barra. Que al cabo siempre he sido novio de las morras más guapas. Que al cabo siempre me hablas a través de Pink Floyd. Que al cabo ya me senté a la cabeza del comedor en Noche Buena, junto a la mujer más guapa que hasta ahora he conocido, y lucimos. Que al cabo ya tengo a los mejores amigos y hermanos, perros y humanos. Que al cabo me diste a los mejores padres del mundo en una sola persona. Que al cabo ya fui 'el otro'. Que al cabo ya fui infiel. Que al cabo ya se burlaron de mí y me desacreditaron por mi edad, siete mil veces. Que al cabo ya escuché 'Speak to me/Breathe sólo para darme cuenta que estaba en el camino equivocado. Que al cabo ya me equivoqué mil veces, y me sigo equivocando. Que al cabo paso la mayor parte del tiempo sobre el único lugar en el que realmente me gustaría morir, donde irónicamente acaban la mayoría de los animales en los que me gustaría reencarnar, sólo para continuar con el ciclo y morir sobre la misma carretera. Por eso te digo, cuando quieras.
Y no es que te esté retando, tampoco me malentiendas. Simplemente estoy en el punto más alto de lo que va de mi vida, uno en el que si me voy, no pasa nada.
viernes, noviembre 29, 2013
At night
La semana pasada —la madrugada del domingo, para ser más preciso— me puse medio pedo, y me ganó la cursilería. Ya tenía rato que no pasaba, pero es que ese frío en particular me trae tantos recuerdos, que la verdad a veces extraño.
Y no es el hecho de que haya publicado lo que me pasó por la cabeza, sino hacerlo público en las redes sociales, y no aquí. Porque ya sé que otra vez me andan buscando, y esas palabras pueden malinterpretarse.
You see, ninguno de los mensajes sin sentido/con doble sentido son indirectas para alguien en especial, simplemente son mensajes para mí mismo divulgados a lo idiota, acompañados por la canción que forma el 'soundtrack' del momento. El problema es que siempre suenan dirigidos, y si lo están, pero para mí. Ya sé, entonces para qué lo hago publico; anyway.
El caso es que traigo cola, y sin duda esas líneas son leídas por la única persona a la que le importan todas esas estupideces —además de mí—, que por si no fuera poco, ya me hizo saber —entrelíneas— que está sacando conclusiones de mensajes que evidentemente no la llevarán a ningún lado. "conclusiones equivocadas, para obtener revanchas infructuosas". Ahí no hay nada, vaya. De veras, nada.
Lo único que hay, está en otro camino. En uno que aún no termina de ser construido, que está lleno de recuerdos.
jueves, agosto 29, 2013
Pendejo
Siempre he sido un cursi. No es una cualidad —o defecto en su caso— que adquirí por gusto, o con el paso del tiempo. Mi primer recuerdo de alguna cursilería directamente con una niña, data de hace 19 años, aproximadamente.
Me enamoré de una prima, que para colmo no me correspondía. Pero en mi afán por conseguir su aprobación, atracción, atención, o lo que sea que estuviera buscando de ella a esa edad, le cantaba 'canciones' inventadas por mí; especialmente a la hora de la comida, momento en el cual estaba toda la familia reunida, y podía presenciar mi acto (situación que a su vez confirma, siempre me ha gustado llamar la atención/ser el centro de la mesa/ser protagonista/etcétera). Y digo 'canciones' porque obviamente sólo eran palabras que rimaran. Lo más chistoso era la cara de su hermano mayor (mi primo más grande), totalmente burlándose de mi espectáculo barato.
Con el paso del tiempo y muy probablemente al consumir películas como My girl, mi nivel de persona cursi aumentó. Mi siguiente recuerdo fue de cuando estaba en segundo de primaria. Una niña de nombre 'Roxana' flechó mi corazón, y por eso me la pasaba dibujando corazones flechados con su nombre y el mío.
Dos años después me gustó una niña completamente fuera de mi alcance; obviamente en ese momento no lo sabía. Es ahora que analizo la situación y puedo ver que en primera instancia estaba el hecho de que yo era gordo, por lo que me veía más chaparro aún; además lucía feo; y el factor que ahora pondero más: nuestra diferencia de niveles socioeconómicos. Ni siendo el más 'carita' del salón, sus padres habrían permitido que su hija fuera novia de alguien sin un apellido de renombre en la alta sociedad. En fin, ella sólo podía verme como su mejor amigo, por obvias razones. Recuerdo que le pregunté si quería ser mi novia como tres veces; pobre diablo. Con ella mis cursilerías eran regalarle paletas de corazón, pastillitas en forma de corazón, chocolates; obsequios dignos de un gordito.
Después fui creciendo y haciendo cosas como empezar a regalarle rosas a la morra que me gustaba en la secundaria; discos, películas, peluches, hasta un anillo. A esa misma morra, de la que fue novio casi cinco años, le escribí mis primeras canciones, ahora sí con música y toda la cosa. Ya de ahí a que estén bien hechas o sean buenas, es otra historia.
Al tiempo fui novio de una morra a la que cuando cumplimos un mes juntos, le dediqué todo un setlist acústico en una fiesta cualquiera.
Con una morra hice todas las cosas más cursis. Le canté canciones, le escribí, le dejé recados en las ventanas de su auto, le di flores, le llevé café, le hice de comer; le hice un tipo álbum de fotos de todos los sitios que le gustaban de la ciudad, en una caminata que dimos alguna vez. Enfermo, el bato.
A raíz de eso bajé un poco mi nivel de cursilería, de manera voluntaria. Y ya sólo hice cosas como cantar canciones y regalar rosas. Aunque después perdí como la noción de la realidad y cometí la estupidez de hacer cosas que sólo había idealizado.
Creo que lo más estúpido fue llevar a una novia a Disneyland, en la temporada navideña, a dos días de Navidad, cuando apenas teníamos como un mes de novios. Sí, no sé que me pasó. Con ella hice casi todo lo que no debes hacer cuando tienes tan poco tiempo de ser pareja. Incluso una amiga me dijo: "creo que tú has viajado más con tu novia en cuatro meses, que yo con mi prometido en cinco años". Re mal. Digo, no es que no me haya divertido, o que no lo haya disfrutado en su momento, pero acelerarme de esa manera simplemente me mostró cuán inmaduro fui al no controlar mis sentimientos. Cosas que antes nunca había hecho, y que consideraba dignas de esperar. En fin.
A ver si con esto aprendo la lección, pero lo dudo.
domingo, agosto 11, 2013
Generador
Un día sales de tu casa, y decides comprar el 'There is nothing left to lose' de los Foo Fighters. Aún eres un niño, no sabes mucho inglés. Escuchas el disco completo pocas veces. Hablan de motores, alas de avión, generadores, calor, fuego, etcétera. Todo te parece normal. Pasa el tiempo, y un viernes por la mañana, sobre la carretera (dónde más), y con todo el feeling del miércoles anterior, le pones un poco más de atención a la quinta canción del álbum. Entonces, 13 años después de escucharla, descubres que 'Generator' no es una canción viril, sino una canción de amor. Y tú, cual vato cursi/cliché, te dejas envolver por sus palabras.
Descubres que la canción no habla de un tipo que es 'generador' por su fuerza o capacidad imbatible, sino que más bien es una máquina –por imposible que esto sea– que trabaja a su mayor capacidad cuando ve a la morra que lo trae loco. Que no es correspondido, pero está ahí, esperando el momento, dispuesto.
Si te digo que cada canción tiene su momento indicado.
A lo que voy es, no quiero decir que únicamente voy a estar esperando a que tengas la disponibilidad, porque está mal, yo no debo interferir en tu formación profesional; lo mío es un capricho –incorrecto, claro–. Además eso quién sabe si pueda pasar. Ni tampoco puedo asegurar que si ese momento llega, yo voy a seguir sintiendo esto por ti, porque ni siquiera sé si lo voy a sentir mañana. Lo único que puedo afirmar, es que por lo menos desde hace una semana, soy un generador. Mi corazón late a 120 por ti. Acelera su ritmo cuando te veo. Trabaja más rápido de lo normal, y es porque tú lo encendiste.
miércoles, agosto 07, 2013
Perfecto
Ambos suben al auto. Tú sabes cuál disco está en el reproductor, pero tras la plática en el camino, ni siquiera te diste cuenta dónde se quedó. Se ven brevemente, dudas, suspiras. Enciendes el auto, y con él el estéreo. Los primeros sonidos son las pisadas de 'I want you'. No hay nada más qué decir. Tus labios y los suyos se juntan suavemente. El momento se vuelve la escena que siempre quisiste.
lunes, julio 29, 2013
"No te preocupes"
Es obvio que me vas a estar buscando. Lo más chistoso es que al principio fue al revés. "La primera vez que salimos, me aburriste", fueron tus palabras. A lo mejor por eso las primeras veces eras soberbia; espera, ese es tu estado natural. Entonces era simplemente porque pensabas que era un pendejo, y así es, porque mira que estar contigo tantos meses, no es de alguien inteligente; pero bueno.
El caso es que no te rindes. No sé qué quieres, o a lo mejor sí sé pero no lo puedo creer porque se me hace ilógico tomando en cuenta dos puntos: uno, mi memoria, y con eso podría bastar. Y dos, tus actos, que por supuesto están bien enumerados, agrupados, y archivados, para que no se me ocurra repetir el plato.
Y fíjate cómo son las cosas, escribí estas primeras líneas y tuve que salir de la oficina. Minutos después me llamas para pedirme un favor. Evidentemente hay algo mal en tu manera de asimilar la realidad. Estoy seguro que tu razonamiento para llegar a pedir un favor fue: "si él me pidiera un favor, yo se lo haría", y no estoy hablando de sexo. Pero, ¿qué te hace pensar que yo te pediría un favor, por más mínimo que sea? ¿Que acaso no fui bastante claro al decir que ya no quiero ningún tipo de vínculo contigo? Por eso, hace unos momentos, te lo repetí, para que veas cuán mierda soy.
Hay un error —otro— en tu discurso. Si según tú no esperas nada, ¿para qué me sigues buscando? ¿Qué quieres? Es una especie de sentimiento de culpa: me tuviste contigo pero asumiste que así sería para siempre. Y te sientes culpable contigo misma, porque siempre supiste qué hacer —suficiente saliva y tiempo desperdicié en armarte un instructivo para que las cosas funcionaran—, pero no quisiste hacerlo, al cabo que tu ego vale más. Así, tal y cual.
Y al teléfono, constantemente me decías "no te preocupes, ya no va a ser así". Ah, qué bonitas palabras. Si tuviera un dólar por cada vez que escuché eso de ti, podría pagar mi boleto de avión a Mendoza. Y es que la Karen tenía razón: tú eres como un adicto a las drogas, siempre dices que no volverás a hacerlo, pero recaes, no tienes autocontrol, y obviamente dices esas palabras, porque en ese preciso momento estas bajo el efecto de las drogas.
A parte, ¿de veras crees que estoy preocupado? Corrijo: de veras crees que estoy preocupado. Pero si mírame, estoy más feliz que nunca y eso que 'miamor' se fue de La Raya (me cago de risa, no tengo remedio). Acuérdate que traigo el '10' en la espalda.
Pero es que ahí está el problema, hasta yo me sorprendo. Imagínate qué tanto hiciste hasta el grado de hartarme, y eso que soy paciente. Por eso me sorprende que quieras 'salir a cotorrear después'. ¿A poco crees que se me olvidan tus fallas? Si las tengo bien presentes. Y no, tú no eres ninguna de las dos ex con las que quiero caguamear; te lo ganaste a pulso, Riveros versión femenina.
Aunque si lo pienso detenidamente, ése es tu verdadero yo: te comportas de acuerdo a tu conveniencia. Haces como si nada pasara, como si tus errores fueran dignos del perdón natural. Y con ese cinismo me invitas unas cervezas. Hasta me da risa.
Pero no te preocupes (jajaja), en poco tiempo conocerás a tu príncipe azul.
Y ya puedes detenerte, aunque ni siquiera sepas qué significan esas palabras.
Y fíjate cómo son las cosas, escribí estas primeras líneas y tuve que salir de la oficina. Minutos después me llamas para pedirme un favor. Evidentemente hay algo mal en tu manera de asimilar la realidad. Estoy seguro que tu razonamiento para llegar a pedir un favor fue: "si él me pidiera un favor, yo se lo haría", y no estoy hablando de sexo. Pero, ¿qué te hace pensar que yo te pediría un favor, por más mínimo que sea? ¿Que acaso no fui bastante claro al decir que ya no quiero ningún tipo de vínculo contigo? Por eso, hace unos momentos, te lo repetí, para que veas cuán mierda soy.
Hay un error —otro— en tu discurso. Si según tú no esperas nada, ¿para qué me sigues buscando? ¿Qué quieres? Es una especie de sentimiento de culpa: me tuviste contigo pero asumiste que así sería para siempre. Y te sientes culpable contigo misma, porque siempre supiste qué hacer —suficiente saliva y tiempo desperdicié en armarte un instructivo para que las cosas funcionaran—, pero no quisiste hacerlo, al cabo que tu ego vale más. Así, tal y cual.
Y al teléfono, constantemente me decías "no te preocupes, ya no va a ser así". Ah, qué bonitas palabras. Si tuviera un dólar por cada vez que escuché eso de ti, podría pagar mi boleto de avión a Mendoza. Y es que la Karen tenía razón: tú eres como un adicto a las drogas, siempre dices que no volverás a hacerlo, pero recaes, no tienes autocontrol, y obviamente dices esas palabras, porque en ese preciso momento estas bajo el efecto de las drogas.
A parte, ¿de veras crees que estoy preocupado? Corrijo: de veras crees que estoy preocupado. Pero si mírame, estoy más feliz que nunca y eso que 'miamor' se fue de La Raya (me cago de risa, no tengo remedio). Acuérdate que traigo el '10' en la espalda.
Pero es que ahí está el problema, hasta yo me sorprendo. Imagínate qué tanto hiciste hasta el grado de hartarme, y eso que soy paciente. Por eso me sorprende que quieras 'salir a cotorrear después'. ¿A poco crees que se me olvidan tus fallas? Si las tengo bien presentes. Y no, tú no eres ninguna de las dos ex con las que quiero caguamear; te lo ganaste a pulso, Riveros versión femenina.
Aunque si lo pienso detenidamente, ése es tu verdadero yo: te comportas de acuerdo a tu conveniencia. Haces como si nada pasara, como si tus errores fueran dignos del perdón natural. Y con ese cinismo me invitas unas cervezas. Hasta me da risa.
Pero no te preocupes (jajaja), en poco tiempo conocerás a tu príncipe azul.
Y ya puedes detenerte, aunque ni siquiera sepas qué significan esas palabras.
viernes, julio 05, 2013
Drive
Yeah, I wanna see the road too. I wanna drive for hours and hours, until I get tired of being seated in the same position, so I have to stop for a while. I wanna stop beside the road, stand right there by myself, feel the wind, the cars pasing me by, the heat of the sun, hear the silence, and then your voice.
I wanna take a slow look of the mountains, discover the shapes on them; I wanna pretend I'm touching them. I want to look up to the sky, watch the clouds, the sun for those two seconds 'til I can see no more.
I wanna have a beer on that spot, finish it, and then keep going.
I want to drive further hours, with every window open, so I can feel that warm wind while I'm on the road too. I want to sing, loud, like I want everybody to hear me when there's no one in miles from me.
I want the hours to pass until it gets dark, and then stop again. Sit again, look at the sky, see every tone it has; the stars, the moon. Hear the nature, the silence, the animals nearby. I want to feel the cold of this wind, get the chills, and drink so I can feel the cold inside of me.
I want to drive until I get to the beach, at dawn so I can appreciate how the moon goes and the sun comes. I wanna stay for a while.
Then I want to dirve back, so this doesn't gets odd.
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