sábado, junio 19, 2010

Caín


Cada vez que te veo es más triste que la última. No es tu aliento alcohólico, ni tu cobardía, tampoco es tu manera de pretender que no ha pasado nada. Dos personas me han decepcionado en lo poco que va de mi vida, tú fuiste la primera. Hace un mes que me di cuenta, soñé como te abrazaba en las escaleras de mi casa, fuertemente, como si no quisiera dejarte, llorándote, reclamándote, sabiendo no sólo que te habíamos perdido, sino que nunca te recuperaríamos; y no es la primera vez que sucede. Si alguna vez tuve un ídolo, fuiste tú. Te quise como si hubieras sido mi padre, porque tú me trataste como si fuera tu hijo. Eras mi ejemplo a seguir. ¿Quién mejor que tú para compartir mi emoción por Star Wars? Ninguna frase puede describir mejor cómo me sentí esa noche, que la de tu esposa:

- ¿Cómo está el Eduardo?
- Lo mataste.

Y ese es el pinche problema, que lo sabes, que tuviste la oportunidad de cambiar las cosas para ser tu mejor versión, y te rajaste. Que cada vez que me ves, nos duele, porque sabes que la cagaste, y lo único que puedes hacer es intentar componer las cosas cuando nunca lo vas a lograr. No se puede. Entonces en el uno contra uno, me abrazas como nunca, como si con ese abrazo quisieras enmendar tu error, y dices cosas como: eres grande viejo, aquí, yo lo sé, eres grande. Tú también lo eres pendejo, pero no tuviste/tienes los huevos para actuar, y eso te hace un mediocre, uno más. Y yo tampoco tengo los huevos para decirte esto en la cara, quizá por eso me haces sentir tanto coraje, por eso me esfuerzo con tantas ganas en no repetir lo que tú le hiciste a mi familia, porque en el fondo soy igual de mediocre que tú. ¿Pero yo qué?, imagínate qué hiciste con Ella, con tus hijos, si a mí me partiste la madre, ¿cómo se habrán sentido ellos? ¿Qué pinches fibras moviste que tu hijo más grande adoptó tu rol en casa?

viernes, junio 18, 2010

Contigo...


Me hice adicto al ceviche.
Me hice un limonero.
Le agarré el sabor al vino, y a la cerveza oscura.
Aprendí de cine.
Conocí de música.
Fui muy feliz.
Maduré.
Leí.
Aprendí a hablar.
Aprendí a escribir.
Comí papa al horno por primera vez en mi vida, en uno de los días más deprimentes de nuestra relación.
Me pasó lo que nunca, me pediste que dejara de salir con una de mis amigas; tú, o sea tú hiciste eso, quien menos esperé que lo hiciera. Y yo lo hice sin cuestionarte, porque te quiero.
Me conocí mejor.
Cometí graves errores.
Fui Ensenada, y entendí que ésta sólo es una pausa.
Probé las crepas.
Conocí La Jarocha.
Volví a ver El Conde Pátula.
Bailé We belong together.
Vi Enemigos Públicos.
Co-protagonicé Aló, dos veces.
Fui muy cursi, y te encantó.
Aprendí lo que es el miedo, y a lidiar con él.
Entendí lo que es querer.
Aprendí que la compatibilidad no es andar con un espejo, y que idealizar es una estupidez.
Me equivoqué; dos veces.

lunes, junio 14, 2010

Desesperada


Soy Martha Sánchez en 1993, o Lady Gaga llorando en Bad Romance.

viernes, junio 11, 2010

Pues ya qué, ¿no?


- ¿Y tú cómo vas con Paloma?
- Pues terminó conmigo.
- ¿Siempre sí?
- Sí, ¿te acuerdas de aquella vez que andaba medio agüitado?
- Sí.
- Ah, pues se fue a Hermosillo otra vez, y cuando regresó me dijo que ya.
- Lástima, tan guapito que estás.

lunes, junio 07, 2010

2 meses


Ayer fui a comer al Rodeo, solo, como si... ya ni sé. Regreso a casa, abro la puerta, y lo primero que veo es un llavero de Mario. Entonces entré en una especie de crisis. Recordé el día que cumplimos 9 meses, tu regalo, la tarjeta de Mario con tu letra: 9 meses and still standing. Y pensé: tal vez este era el llavero que me quiso regalar y no encontró. Sentí otra mezcla de coraje y tristeza, recordé como perdí ese regalo, el Mario de peluche, en la fatídica noche en la que para acabarla de chingar me metieron a la 9.
A veces todavía volteo para atrás y no puedo creer que hayamos sido novios. Pienso: ¿Cómo es que fuimos tan felices? No puedo creer los detalles que tenías, cómo te preocupabas por mí, por lo que me gustaba. No puedo creer nuestro pasado inmediato, y cómo es que ahora no tenemos absolutamente nada que ver.

P.D. No, todavía no te he superado.

sábado, junio 05, 2010

Off the road


Misma situación, como cada vez que se hacen estos divertidísimos viajes. Soportar el aplastante sol durante horas, los kilos y kilos de polvo en la cara, en la boca, en la cerveza, en la comida. Dormir 5, 1, media hora, despertar con un bote en la mano, comer ceviche. Emocionarse inexplicablemente con una serie de autos que corren a gran velocidad en una ruta de terracería; ver a la familia en esa ruta. Pensar en ti la mayor parte del tiempo.
Sólo un detalle: esta vez estaba completamente seguro de que cuando volviera no recibiría una carta de ti, que mañana no sería un domingo especial, y sobre todo, que al volver no me ofrecerías el papel protagónico de tu nueva película.

jueves, junio 03, 2010